Descripción
El jamón cocido Gold Coati, conocido en Italia como Prosciutto Cotto Gold Cuor di Coscia, representa una de las especialidades más apreciadas de la charcutería italiana. Elaborado a partir de piezas enteras de pierna de cerdo y cocinado lentamente al vapor a baja temperatura, destaca por su textura tierna, su jugosidad y un sabor delicado que invita a disfrutarlo sin demasiados acompañamientos.
Producido en Marano di Valpolicella, en la provincia italiana de Verona, este jamón refleja la importancia que Coati concede a la selección de la carne y al tiempo dedicado a su elaboración. Su presentación en pieza entera, de aproximadamente 8 kg, conserva la identidad de un producto pensado para el corte y el disfrute de sus lonchas.
Cuor di Coscia, el corazón de la pierna de cerdo
El nombre Cuor di Coscia hace referencia a la parte noble de la pierna de cerdo utilizada en su elaboración. A diferencia de otros productos de charcutería elaborados a partir de piezas más pequeñas, el Gold de Coati se distingue por partir de una pierna entera.
Su proceso incluye una cocción lenta al vapor a baja temperatura, una técnica que favorece la conservación de la ternura de la carne y permite desarrollar su sabor de manera equilibrada.
El resultado es un jamón cocido de carácter suave, con una textura agradable y un perfil gastronómico que deja protagonismo al sabor de la carne.
El placer de un buen prosciutto cotto italiano
En Italia, el prosciutto cotto ocupa un lugar especial en la cocina cotidiana. Su presencia va mucho más allá de los bocadillos: acompaña desayunos salados, meriendas, aperitivos y numerosas preparaciones tradicionales.
El jamón cocido Gold Coati puede disfrutarse cortado en lonchas finas, acompañado de pan recién hecho, focaccia o una selección de quesos italianos.
Una combinación especialmente sencilla es la focaccia rellena de prosciutto cotto y mozzarella, donde la suavidad del jamón encuentra un complemento natural en el queso.
También puede utilizarse para preparar un panino italiano con pan crujiente y verduras frescas, o servirse en una tabla de charcutería junto a otras especialidades de sabor más intenso.
De la charcutería a las recetas tradicionales
Su delicadeza permite incorporarlo a distintas elaboraciones sin que domine sobre los demás ingredientes.
En una pizza blanca puede acompañar mozzarella fior di latte, champiñones o alcachofas, mientras que en una pizza con tomate ofrece un contraste suave frente a la acidez de la salsa.
También resulta apropiado para preparar pequeñas piezas de hojaldre salado, empanadillas o rellenos de pasta fresca, especialmente cuando se combina con quesos de sabor delicado.
Para quienes prefieren disfrutar del producto sin cocinarlo de nuevo, unas lonchas recién cortadas, pan y un buen aceite de oliva constituyen una manera sencilla de apreciar sus cualidades.
Coati, tradición charcutera en Verona
Salumificio Fratelli Coati desarrolla su actividad en Marano di Valpolicella, una localidad de la región del Véneto. La empresa está especializada en la elaboración de jamones cocidos y otras especialidades de charcutería italiana.
Su filosofía concede una importancia especial a la selección de las piezas, al reposo de la carne y a la cocción, entendida como una etapa fundamental para conseguir el sabor y la textura del producto terminado.
El Prosciutto Cotto Gold forma parte de su gama de jamones cocidos y se presenta en una característica envoltura dorada, identificada con la denominación Cuor di Coscia.
Una pieza entera para el corte en charcutería
El jamón cocido Gold Coati se comercializa en pieza entera de aproximadamente 8 kg, envasada al vacío en una bolsa de aluminio.
Este formato está especialmente orientado a charcuterías, tiendas de alimentación italiana y comercios que ofrecen productos al corte. Permite presentar al consumidor una especialidad italiana que puede disfrutarse en lonchas para bocadillos, aperitivos y recetas cotidianas.
Entre sus características destaca la ausencia de polifosfatos añadidos y su elaboración sin gluten.
La pieza entera envasada en aluminio tiene una vida útil indicada por el fabricante de 120 días y debe mantenerse refrigerada entre 0 y 4 °C, respetando siempre la fecha de caducidad del etiquetado.


